La Santa transitó también el camino de la oración, que definió bellamente como un «tratar de amistad estando muchas veces a solas con quien sabernos nos ama».[1]
Cuando los tiempos son “recios”, son necesarios «amigos fuertes de Dios» para
sostener a los flojos.[2]
Rezar no es una forma de huir, tampoco de meterse en una burbuja, ni de
aislarse, sino de avanzar en una amistad que crece cuanto más se trata al
Señor. Para orar «no está la cosa en pensar mucho sino en amar mucho»[3]
, “en volver los ojos para mirar a quien no deja de mirarnos amorosamente y
sufrirnos pacientemente”.[4]
Por muchos caminos puede Dios conducir las almas hacia sí, pero la oración es
el «camino seguro».[5]Dejarla
es perderse.[6]
Estos consejos de la Santa son de perenne
actualidad. ¡Vayan adelante, por el camino de la oración, con determinación,
sin detenerse, hasta el fin![7]
La experiencia viva del misterio de
Cristo esta en el centro de la experiencia oracional de Santa Teresa. Él, Dios
y hombre verdadero llena con su presencia toda la vida de la Santa y es la
clave de interpretación de sus escritos. Jesucristo precede su oración, ya que
para tener un interlocutor de su diálogo de amistad, Teresa ha tenido necesidad
de encontrarse con el Señor que le brindaba su amistad.
La presencia del Señor sigue también a
su oración, ya que la amistad engendra una compañía, unos compromisos de
seguimiento y unas actitudes de imitación. A través de la oración como
experiencia de la amistad con Cristo, Teresa ha releído todo el Evangelio y ha
entrado de lleno en la revelación
bíblica. Su vida se ha convertido en una vida en Cristo.
Cada orante tiene su propio camino en
la oración. Sin embargo la experiencia de los demás nos puede ayudar y ser una
inspiración. Desde el principio sería muy aconsejable tener en cuenta la
orientación teresiana[8].
Este es el camino interior de Teresa de
Jesús: oración espontánea, difícil y
mística. Este es el camino de todo creyente. La experiencia de Teresa nos
puede servir de orientación y de inspiración en nuestra propia andadura. Es
necesario que alguien nos introduzca en su mundo interior para que podamos
atisbar algo de lo que nos decía el Salmista: “Gustad y ved qué bueno es el Señor”.[9]
[1] Santa Teresa. Vida 8:5
[2] Santa Teresa. Vida 15:5
[3] Moradas IV: 1,7
[5] Santa Teresa. Vida 213
[6] cf. Vida19,6
[7] Mensaje de Jorge Mario Bergoglio
(Papa Francisco) recientemente, con motivo del V centenario del nacimiento de
Santa Teresa.
[8] – “No es mi intención ni pensamiento que será acertado
lo que yo dijere aquí que se tenga por regla infalible, que sería desatino en
cosas tan dificultosas. Como hay muchos caminos en este camino del espíritu,
podrá ser acierte a decir de alguno de ellos algún punto” (F 5,1).
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