domingo, 18 de enero de 2015

Conclusión 1er Trimestre

 Teresa ha probado el amor, bueno, mejor dicho se ha enamorado platónicamente de Dios; del que habla como un amigo o novio cercano y familiar. A pesar de su familia católica, no le hizo ninguna gracia el entrar a un convento a vivir temporalmente, pero supo esperar a que Dios intercediera por ella, con paciencia, búsqueda, esmero y fe, muchísima fe. Sin embargo, en su corazón hay una necesidad de amar muy difícil de expresar. Ha probado el amor humano, pero ella quiere un amor para siempre y para esta determinada joven eso significa un amor para toda la eternidad. Teresa comienza a estar cansada de sus propias frivolidades. En el fondo es una mujer extremadamente exigente y perfeccionista. Supo conectar con Dios mediante la oración, y sumergirse en mundos jamás antes explorados en los que encontró a su amor platónico y con el que conversaba constantemente. Ella quiso que los seres humanos en la Tierra pudieran vivir y disfrutar de su experiencia, y para ello la escribió en algunos libros y poemas (Las moradas/ Libro de su Vida).


Basó su creación poética y literaria; así como la oración que es el tema al que realmente nos hemos orientado,  en el silencio, la soledad, la humildad y la fe. Tuvo que llegar a la conclusión de que todo es nada para encontrar la verdad, y para entender que ni toda su belleza, no toda su inteligencia ni toda su riqueza podían compararse a la belleza, inteligencia, riqueza y bondad de Dios.




Nos ha gustado mucho realizar este trabajo de investigación, porque hemos aprendido a fondo la vida de Santa Teresa de Jesús (nuestra fundadora), qué hizo ella para encontrar a Dios, su experiencia espiritual, para aplicarlo en nuestros días y saber entenderlo e incluso poner en práctica sus consejos sobre la oración y el modo de entenderla: «tratar de amistad estando muchas veces a solas con quien sabernos nos ama»

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